Salió a trabajar el jueves en la mañana. Le tocaba tanda diurna jueves y viernes. Se quedó a dormir el jueves por la noche en la oficina, para descansar y ahorrar gasolina. Además el viernes entraba temprano.
A las 6:00 pm del viernes terminó su jornada laboral, pero no regresó a casa.
Su familia durmió algo preocupada, pero creyendo que talvez se quedo en la oficina para descansar un poco más.
El sábado en la mañana seguía sin llegar a casa. Ya el ambiente era diferente. Llamadas al celular: nadie contestaba. Y se comienza a pensar en lo peor.
Se logra comunicación con algunos compañeros de trabajo y estos se movilizan a la oficina. Llegan nada más que a confirmar las peores sospechas. Sobre la cama en la oficina descansa su cuerpo, ya con algunas horas de muerto.
A las 6:00 pm del viernes terminó su jornada laboral, pero no regresó a casa.
Su familia durmió algo preocupada, pero creyendo que talvez se quedo en la oficina para descansar un poco más.
El sábado en la mañana seguía sin llegar a casa. Ya el ambiente era diferente. Llamadas al celular: nadie contestaba. Y se comienza a pensar en lo peor.
Se logra comunicación con algunos compañeros de trabajo y estos se movilizan a la oficina. Llegan nada más que a confirmar las peores sospechas. Sobre la cama en la oficina descansa su cuerpo, ya con algunas horas de muerto.
Cuando en una familia alguno de sus integrantes muere, esta es invadida por un gran dolor, creo que eso lo hemos vivido todos.
Pero cuando en una familia alguno de sus integrantes se suicida, aparte del dolor que se vive, la familia se ve desmoralizada.
Comienzan los cuestionamientos, las culpas, las dudas, los remordimientos…
¿Que se hizo? ¿Que no se hizo? ¿Que se dejó de hacer? ¿Cuál fue la gota que derramó el vaso? ¿Por qué lo hizo? ¿Por qué no contó? ¿Por qué no lo notamos?
Y las demás personas señalan con el dedo; y golpean las palabras y golpean con la culpa que quizás ni existe.
Y si sumado a eso existe una discusión reciente, el dolor punza aún con más ahínco, porque queda la impotencia martillando con más gravedad.¿Y eso como se supera? ¿De donde se toman fuerzas para continuar el camino con la ausencia de esa persona?
Sólo Dios sabe porque esta persona tomo la decisión de hacerlo y sólo el podrá dar el consuelo y la fuerza para seguir la vida.
Esta no es ninguna historia ficticia.. Es la realidad de una familia, la realidad de mi familia.
Ocurrió hace un mes, pero hasta hoy sentí el valor/la necesidad de compartirlo.
R.I.P Sergio García Q (1967-2009)

domingo, marzo 22, 2009
La Morada





